
Mi querida madre cada día me sorprende más. El otro día se dió cuenta de que uno de los gorros de paja que a ella más le protege del sol estaba roto, me pidió hilos, cuando me dí cuenta ya había confeccionado a ganchillo un gorro para forrar el anterior.

Y ESTE ES EL RESULTADO, NO ME DIGAIS QUE NO VALE UN MUNDO ESTA MUJER
